El 85% del territorio México es una apto para generar energía solar
México cuenta con 68 plantas de generación solar a grande y mediana escala que equivalen a 5 mil 500 MW; dicha energía equivale al consumo 8 millones de hogares mexicanos.
Dicha cifra presentada en el reporte de Asolmex sitúa a México con uno de los recursos solares más importantes del mundo. Al dar un apropiado desarrollo de la energía solar México podría ser la séptima potencia mundial.
Se debe destacar que el sector de la energía solar genera más de 70 mil empleos en toda la cadena de valor y ha resultado en una inversión de 9,600 millones de dólares en proyectos en 16 estados del país.
Además, México cuenta con inversiones de empresas líderes mundiales como Enel Green Power, Acciona, Trina Solar, Atlas Renewable Energy, Prodiel, Engie, entre otras.
Distribución geográfica y estados líderes en capacidad solar
La generación solar en México no se distribuye de manera uniforme; los estados del norte y el bajío concentran la mayor parte de la capacidad instalada. Sonora, Coahuila, Durango y Chihuahua destacan por su alta irradiación solar anual, que supera los 2,200 kWh/m² en varias zonas. Estas entidades han atraído proyectos de gran escala gracias a la combinación de radiación estable, terrenos planos y acceso a líneas de transmisión. En contraste, el sureste mexicano, aunque también posee buen recurso solar, presenta un desarrollo más incipiente debido a menores necesidades industriales locales y retos de infraestructura eléctrica.
De acuerdo con datos de la Comisión Reguladora de Energía y del Centro Nacional de Control de Energía, Sonora por sí sola alberga más del 20% de la capacidad fotovoltaica a gran escala del país. Proyectos como la planta de Puerto Libertad y los parques de la región de Hermosillo ilustran este liderazgo. Coahuila ha crecido rápidamente con instalaciones vinculadas a la demanda de la industria manufacturera, mientras que Baja California aprovecha su condición fronteriza y los contratos bilaterales de suministro. Esta concentración geográfica subraya la necesidad de ampliar la red de transmisión para llevar energía solar del norte al centro y sur del país.
Tecnología e innovación en las plantas mexicanas
Las plantas solares mexicanas han incorporado tecnologías que aumentan de forma significativa su productividad. Los seguidores solares de un eje, que permiten que los paneles sigan la trayectoria del sol de este a oeste, son ya estándar en la mayoría de los nuevos proyectos a gran escala. Esta solución mecánica puede incrementar la generación entre un 20% y un 30% en comparación con estructuras fijas, especialmente en latitudes como las del norte de México. Además, los módulos bifaciales, capaces de captar radiación por ambas caras, han comenzado a sustituir a los paneles convencionales en parques de reciente construcción, aprovechando el albedo del suelo desértico.
La integración de sistemas de almacenamiento de energía con baterías de ion-litio es otra tendencia emergente. Aunque México aún no cuenta con una regulación específica para el almacenamiento a gran escala, varios proyectos piloto y propuestas de nuevas centrales contemplan baterías para suavizar la intermitencia y ofrecer servicios de regulación de frecuencia. Asimismo, el uso de inversores centrales de alta capacidad y plataformas de monitoreo digital permite a los operadores optimizar el rendimiento en tiempo real y reducir los costos de mantenimiento. Estas innovaciones acercan a México a los estándares de los mercados solares más avanzados, como China, Estados Unidos e India.
El auge de la generación distribuida y los techos solares
Más allá de las grandes plantas, la generación distribuida —instalaciones solares en techos de casas, comercios e industrias— ha registrado un crecimiento sobresaliente. Según la Comisión Reguladora de Energía, al cierre de 2023 existían más de 380,000 contratos de interconexión de pequeña y mediana escala en todo el país, con una capacidad acumulada superior a los 3,000 MW. Este segmento crece a tasas anuales de dos dígitos, impulsado por la caída en el precio de los paneles, los esquemas de medición neta y la necesidad de reducir facturas eléctricas ante tarifas de CFE que han aumentado para consumidores de alto consumo.
Los beneficios de la generación distribuida van más allá del ahorro económico:
- Reducción de pérdidas técnicas en las redes de transmisión y distribución al producir energía cerca del punto de consumo.
- Mayor resiliencia ante apagones o fenómenos meteorológicos, especialmente en zonas rurales y costeras.
- Creación de empleos locales en instalación, mantenimiento y venta de equipos.
- Disminución de emisiones de CO₂ al desplazar generación con combustibles fósiles en horas pico.
Sin embargo, este crecimiento enfrenta topes regulatorios y barreras Redacciónistrativas en algunos estados, lo que ha llevado a asociaciones del sector a solicitar reglas claras y uniformes para la interconexión de sistemas residenciales y comerciales de mayor capacidad.
Desafíos regulatorios y perspectivas hacia 2030
A pesar del enorme potencial, el desarrollo solar mexicano se ha frenado en los últimos años por cambios en la política energética y la suspensión de las subastas eléctricas de largo plazo. La cancelación de rondas de licitación y los intentos de modificar las reglas del mercado eléctrico mayorista generaron incertidumbre entre inversionistas y retrasaron la entrada en operación de nuevos proyectos a gran escala. A esto se suma la insuficiente infraestructura de transmisión, que limita la evacuación de energía desde las zonas con mejor recurso solar hacia los centros de consumo.
No obstante, las perspectivas hacia 2030 son positivas. La creciente demanda eléctrica derivada del nearshoring —la relocalización de plantas manufactureras desde Asia hacia México— exige nuevas fuentes de generación limpias y competitivas. Numerosas empresas multinacionales que se instalan en el Bajío y el norte del país exigen contratos de suministro con energía renovable para cumplir sus metas ambientales, lo que ha impulsado los contratos bilaterales y los PPA (acuerdos de compra de energía) privados. Si el marco regulatorio se estabiliza y se reactivan los mecanismos de planeación de largo plazo, México podría no solo alcanzar la séptima posición mundial en capacidad solar, sino acercarse a los primeros cinco lugares, con más de 15,000 MW instalados para finales de la década.
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