En 2017 se han alcanzado los 402 gigavatios (GW) instalados
La AIE, Agencia Internacional de la Energía, acaba de publicar cual es la última situación del sector fotovoltaico a nivel mundial.
Según este informe el parque fotovoltaico global dispone de una potencia total acumulada de 402.000 megavatios(MW). A lo largo del 2017 se han logrado instalar en el mundo 98.000 MW de nueva potencia solar fotovoltaica.
Según la OEA, Organización de la Energía Atómica, la energíanuclear tiene a día de hoy un parque de 393.828 megavatios. Según estos datos la energía solar adelanta a la nuclear en potencia instalada, hecho que se convierte en irreversible dada la tendencia mundial a prescindir de la nuclear en la medida que se pueda ir sustituyendo por las energías renovables.
Hace solo unos diez años, la potencia solar acumulada no alcanzaba los 10.000 MW. Muy pocos hubieran podido imaginar el acelerón que sufriría la potencia solar, acelerón que continua y que esperemos no pare, dotándosele de los medios de almacenamiento adecuados en el menor tiempo posible que permita la investigación en el sector. Solo en el último año hemos podido conseguir la cuarta parte del total instalado y eso nos da una pequeña idea de hasta dónde podemos llegar en pocos años.
De momento, en el top 10 por potencia instalada durante 2017, tenemos a…
China con 53 GW, Estados Unidos con 10,6 GW, India 9,1 GW, Japón 7 GW, Turquía 2,6 GW, Alemania 1,8 GW, Australia 1,25 GW, Reino Unido 0,9 GW, Brasil 0,9 GW e Italia 0,9 GW.
Por potencia acumulada a 31-12-2017, el top 10lo componen…
China con 131 GW, Estados Unidos 51 GW, Japón 49 GW, Alemania 42 GW, Italia 19,7 GW, India 18,3 GW, Reino Unido 12,7 GW, Francia 8 GW, Australia 7,2 GW y España 5,6 GW.
Los datos del 2017 son todavía estimados, hasta que no se publiquen los definitivos en el próximo otoño, pero no dejan de ser significativos. Solamente China ya supera el 50% del aumento global mundial durante el pasado año, e India ha aumentado en solo un año más del 50% del total que tiene instalado.
La fotovoltaica de pequeñas instalaciones, autoconsumo y domestica, ha vuelto a crecer durante el pasado año, alcanzando los 38 GW frente a los 19 conseguidos el año anterior.
Durante el año 2017, la energía fotovoltaica ha sido la primera energía de generación de electricidad en cuanto a nueva potencia instalada en el mundo, y la AIEse muestra optimista ante su rápido crecimiento y la bajada de precios de componentes y de baterías de almacenamiento.
El papel dominante de China en la fabricación y la instalación
China no solo lidera la instalación anual de nueva potencia solar fotovoltaica, con 53 GW conectados en 2017, sino que domina también toda la cadena de valor industrial del sector. Las fábricas chinas producen actualmente más del 70% de los módulos solares del mundo, y una proporción similar en la fabricación de células, obleas y polisilicio. Esta concentración ha permitido una reducción de costes sin precedentes, pero plantea interrogantes sobre la dependencia tecnológica de Europa y América respecto al gigante asiático.
El gigante asiático ha pasado de ser un importador neto de tecnología solar a convertirse en el principal exportador mundial. Sus políticas de apoyo interno, con primas a la generación y objetivos obligatorios para las grandes utilities, han creado un mercado interno lo suficientemente grande como para sostener economías de escala que ningún otro país ha igualado. A esto se suma la planificación de grandes bases solares en zonas desérticas como Qinghai o Gansu, donde se combinan paneles con almacenamiento y líneas de ultra alta tensión para evacuar la electricidad hacia las costas industriales.
Sin embargo, este liderazgo no está exento de contradicciones. China sigue siendo el mayor consumidor mundial de carbón y construye nuevas centrales térmicas, aunque a un ritmo menor que hace una década. La paradoja es que la energía solar fotovoltaica avanza al mismo tiempo que se mantienen inversiones en combustibles fósiles. Aun así, el volumen de instalación anual chino en solar supera con creces al de cualquier otra tecnología de generación en el país, y las previsiones apuntan a que seguirá creciendo durante la próxima década.
Evolución de los costes y competitividad económica
El coste nivelado de la electricidad solar fotovoltaica ha caído aproximadamente un 80% desde 2010. En 2017, los precios medios de los módulos se situaban en torno a 0,35 dólares por vatio, frente a los más de 2 dólares de 2009. Esta reducción ha permitido que la energía solar compita directamente con el gas natural y el carbón en muchas regiones sin necesidad de subsidios, especialmente en países con alta radiación solar como Chile, México, India o los Emiratos Árabes Unidos.
Las subastas internacionales han marcado hitos simbólicos muy relevantes. En México, en noviembre de 2017, se adjudicaron contratos a precios inferiores a 20 dólares por megavatio-hora. En Chile, los precios cayeron por debajo de 30 dólares/MWh en varias licitaciones. En Arabia Saudí y en Abu Dabi se registraron ofertas aún más bajas, alrededor de 17-18 dólares/MWh. Estos valores eran impensables cinco años antes y demuestran que la fotovoltaica es ya, en muchas zonas, la forma más barata de generar electricidad nueva.
- España: el precio medio de las subastas de 2017 rondó los 43 €/MWh, con mínimos por debajo de 35 €/MWh.
- India: tarifas adjudicadas de 2,44 rupias/kWh, equivalentes a unos 38 dólares/MWh, en mayo de 2017.
- Alemania: los costes de instalación residencial cayeron a 1.200-1.400 €/kW, la mitad que en 2012.
Esta competitividad está acelerando el cierre de centrales de carbón y gas en mercados liberalizados. En Estados Unidos, por ejemplo, varias utilities han anunciado planes de retirada anticipada de plantas térmicas para sustituirlas por contratos de compra de energía solar a largo plazo, que ofrecen precios estables y sin riesgo de volatilidad de combustibles.
El desafío del almacenamiento y la flexibilidad de la red
El crecimiento acelerado de la energía solar fotovoltaica plantea un desafío técnico inevitable: la intermitencia. Los paneles solo generan durante el día y con mayor intensidad en las horas centrales, lo que obliga a los operadores de red a gestionar rampas de subida y bajada muy pronunciadas al amanecer y al atardecer. En mercados como California o Alemania, la curva de demanda neta —la llamada "curva de pato"— se ha vuelto cada vez más pronunciada, reduciendo el margen de operación de las centrales convencionales y obligando a invertir en almacenamiento.
Las baterías de ion-litio han experimentado una caída de costes paralela a la de los módulos solares. El precio medio de los paquetes de baterías se redujo un 24% solo en 2017, hasta unos 209 dólares por kilovatio-hora, según BloombergNEF. Proyectos emblemáticos como la planta de 100 MW/129 MWh de Hornsdale en Australia, instalada por Tesla en menos de 100 días, han demostrado que el almacenamiento puede aportar servicios de regulación de frecuencia y respaldo mucho más rápidos y baratos que las centrales de gas de punta.
Además del almacenamiento electroquímico, la flexibilidad puede provenir de la interconexión de redes, la gestión de la demanda y las centrales hidroeléctricas reversibles. España cuenta con más de 3.300 MW de bombeo puro, que pueden absorber los excedentes solares del mediodía y devolver la energía por la noche. La combinación de fotovoltaica con bombeo, baterías y una mejor previsión meteorológica permitirá integrar parques solares muy por encima de los niveles actuales sin comprometer la estabilidad del sistema eléctrico.
Perspectivas y proyecciones hacia 2030 y más allá
La Agencia Internacional de la Energía, que históricamente ha subestimado el crecimiento de la solar, reconoce en sus escenarios de 2017 que la capacidad fotovoltaica mundial podría superar los 1.000 GW antes de 2022. En su escenario de desarrollo sostenible, la solar se convierte en la mayor fuente de nueva capacidad de generación durante las próximas dos décadas. Organizaciones como la International Renewable Energy Agency (IRENA) estiman que el mundo necesitará instalar más de 400 GW anuales de solar fotovoltaica a partir de 2030 para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.
Si se mantiene la tasa de crecimiento actual, la potencia solar acumulada podría alcanzar entre 2.500 y 3.000 GW en 2030, es decir, entre seis y ocho veces la potencia nuclear instalada hoy. Incluso en un escenario conservador, la solar duplicará con creces a la nuclear antes de finales de la próxima década. Este salto no vendrá solo de China, sino de mercados emergentes como India, Brasil, México, Vietnam y varios países africanos, donde la irradiación es alta y la demanda eléctrica crece a doble dígito.
La clave para que estas proyecciones se materialicen será la inversión en redes inteligentes, almacenamiento y marcos regulatorios estables. Países como España, que tras el parón de 2012-2015 ha retomado las instalaciones a gran escala, pueden servir de ejemplo de que la transición hacia un sistema eléctrico dominado por renovables es factible técnicamente y económicamente. La superación de la nuclear por parte de la solar es solo el primer paso de un cambio mucho más profundo en el modelo energético global.
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