Eficiencia energética en la vivienda

Desde hace algunos años podemos comprobar la eficiencia energética de una vivienda por su certificado energético. Pero ¿cómo conseguimos que una vivienda sea energéticamente eficiente? Los sistemas de calefacción suponen uno de los consumos de energía más elevados en nuestro hogar, y es uno de los factores que nos ayudan a conseguir una vivienda eficiente.

La eficiencia es el factor principal para lograr bajar el consumo y tener a la vez el mejor confort dentro del hogar. Para ello debemos tener en cuenta tanto el tipo de combustible que vamos a utilizar, como la tecnología de la caldera. Esta demostrado que los sistemas Smart de las calderas ayudan a optimizar el consumo y con ello la eficiencia energética de la vivienda.

En el año 2020 todos los países de Europa deben cumplir con el acuerdo 20-20-20. Esto ha provocado un gran avance en nuevos modelos de calderas más eficientes, inteligentes y más cómodas de usar. La calefacción y todo el sector que le rodea pasa a ser uno de los puntos principales para lograr los cambios y las metas propuestas, que se traducen en objetivos climáticos y la descarbonización que se ha establecido a nivel europeo para el año 2050.

Según datos de la IDAE, en España el47% del consumo en los hogares se invierte en calefacción. Por esta razón, debe ser una prioridad en las viviendas, que los sistemas de calefacción y producción de ACS sean los más eficientes posibles. Aunando nuevas tecnologías y fuentes de energía más sostenibles. Para ello, es importante elegir un sistema de calefacción que no sólo aporte confort, sino también eficiencia.

Elementos que ayuda a la eficiencia energética

Para conseguir que nuestra vivienda consiga una calificación energética buena debemos actuar en varios campos. El primero y mas importante es el sentido común. Nunca debemos pretender estar en pleno invierno, cuando esta nevando con el bañador dentro de casa. Es decir, lo más lógico es usar ropa y tomar hábitos de vida acorde a la temperatura exterior.

Conseguido el primer punto podemos empezar a mejorar nuestra vivienda. El aislamiento es una de estas mejoras. Cuanto mejor sea el aislamiento menos deberemos consumir en calefacción y refrigeración. Ya que cuando consigamos una temperatura adecuada el equipo se pondrá menos veces en marcha. Consiguiendo un grado mayor de eficiencia.

Ventanas, otro gran “talón de Aquiles” de las viviendas. Las ventanas por su función de dejar pasar la luz del sol, son un elemento más débil, energéticamente hablando. Por ello debemos asegurarnos que cierran bien, son aislantes con 2 cristales y cámara de aire, como mínimo, y si tienen rotura de puente térmico, mejor.

El uso de energías renovables, nos va a ayudar, ya que toda la energía que aprovechemos del sol o del viento, bien con placas solares térmicas o fotovoltaicas, y con aerogeneradores domésticos, no la utilizaremos en forma de electricidad, o consumiendo gas, gasóleo u otro combustible que produzca CO2. Por último, pero también muy importante es mejorar nuestro sistema de calefacción y climatización. Para que sea más eficiente, inteligente y seguro.

Sistemas de calefacción más eficientes

Las empresas llevan años desarrollando avances tecnológicos, destacando la calidad y eficiencia. Entre los mismos se encuentran dispositivos como las bombas de calor, las estufas de pellets o sistemas de energía renovables.

1.  Calefacción por biomasa

Este tipo de sistema de calefacción es muy ecológico y eficiente.Además, de un ahorro de hasta un 75% con respecto a los sistemas de calefacción con combustibles fósiles. En 2017 el número de instalaciones de calefacción por biomasa aumentó en nuestro país un 23% con respecto al año anterior.La biomasa se considera una fuente de energía renovable, a pesar de que en su uso produce CO2. Esto es debido a que se considera que el ciclo de retorno del CO2 es rápido, comparándolo con los derivados del petróleo.

2. Bomba de calor

La bomba de calor es uno de los dispositivos más versátiles y eficientes del mercado, ya que los mismos se pueden combinar con sistemas tradicionales o de energía renovable (solar térmica, fotovoltaica, mini-eólica). Las bombas de calor son consideradas equipos ecológicos, porque son capaces de generar 4 kW de calor o frío con solo 2 kW de electricidad. Además, son equipos que pueden ofrecer tanto calefacción en invierno, como refrigeración en verano.

Beneficios de la bomba de calor
Confort El ambiente que se genera es mucho más saludable y son capaces de mantener una temperatura ideal en todas las estancias de nuestro hogar.
Fiabilidad Al capturar energía de fuentes naturales multiplica la potencia eléctrica.
Sostenibles Además, de ser sostenible, ya que utiliza energía procedente de fuentes renovable, reduciendo las emisiones directas de CO2; y de reducir la factura eléctrica, gracias a su eficiencia energética.
Producción Este tipo de equipos no solamente puede proporcionar calefacción y agua sanitaria, sino también refrigeración y en todas las épocas o meses del año.

La aerotermia para ACS es otro producto que nos ayuda con la eficiencia del hogar. Estos equipos son bombas de calor, pero aplicadas a un termo tradicional, de forma que calentamos agua robando la energía del aire de alrededor, con un consumo de electricidad mucho menor que el tradicional termo eléctrico.

3. Calderas de condensación.

Las calderas de condensación, bien sean de gas o de gasóleo, son más eficientes que las tradicionales. Esto lo consiguen porque aprovechan el calor que poseen los humos de la combustión, para precalentar el agua que entra en la caldera. De esta forma se consigue que las llamas de la caldera tengan que elevar la temperatura del agua menos grados, ya que llega a la zona de llamas precalentada. Además, estas calderas son “inteligentes” y son capaces de medir la temperatura del aguacuando entra en ellas, y sabiendo la temperatura que se debe conseguir, saben modular el tamaño de la llama para consumir solo el gas o gasóleo necesario para conseguir agua a la temperatura deseada.

4. Energía solar

La energía solar nos ayuda a conseguir una vivienda eficiente, ya que toda la energía que aprovechamos del sol, no la tenemos que consumir de la electricidad de la red, del gas, gasóleo u otro tipo de combustible. Podemos aprovecharla directamente para calentar agua mediante la energía solar térmica, o con la solar fotovoltaica, generando electricidad “verde” que luego usaremos para calentar agua, para calefactar nuestro hogar, o para refrigerarlo.

5. Mini-Eólica

Aunque no es aún muy conocida ni está muy difundida, es otra opción para aquellas viviendas que dispongan de un pequeño jardín, o incluso para adosados que tienen su propio tejado. De forma que no moleste a los vecinos. Si es importante evaluar que sea una zona con vientos constantes, para asegurarnos que se produzca electricidad durante gran parte del año. Al igual que la energía solar, toda la electricidad que generamos en “verde”, y dejamos de consumir otras formas de energía contaminantes.

Aislamiento térmico: la base de una vivienda eficiente

El aislamiento de la envolvente del edificio es el primer paso para reducir la demanda energética de una vivienda. Una fachada, cubierta y suelo bien aislados evitan pérdidas de calor en invierno y ganancias excesivas en verano, lo que se traduce en un menor uso de la calefacción y del aire acondicionado. Materiales como la lana mineral, el poliestireno expandido o la celulosa proyectada son habituales en rehabilitaciones y obra nueva, y su correcta instalación puede reducir el consumo en climatización hasta un 30%.

La carpintería exterior también juega un papel fundamental. Las ventanas con doble o triple acristalamiento y rotura de puente térmico evitan fugas de calor y condensaciones, mejorando el confort interior. Además, es importante revisar los puentes térmicos en puntos singulares como cajas de persiana, frentes de forjado o uniones con la estructura, ya que pueden suponer pérdidas significativas. Un buen aislamiento no solo ahorra energía, sino que también aumenta la vida útil de la vivienda y reduce el ruido exterior.

Integración de energías renovables en el hogar

La instalación de sistemas basados en fuentes renovables permite cubrir parte de la demanda energética de la vivienda de forma limpia y cada vez más rentable. Los paneles solares térmicos para la producción de agua caliente sanitaria (ACS) son una solución madura y con ayudas públicas en muchas comunidades autónomas, capaces de aportar entre el 50% y el 80% de las necesidades anuales de agua caliente. Por su parte, la energía solar fotovoltaica ha experimentado una drástica reducción de costes, haciendo viable el autoconsumo con o sin excedentes.

Otras tecnologías como la aerotermia, la geotermia o las calderas de biomasa aprovechan recursos naturales o residuos orgánicos para generar calor y frío con un alto rendimiento. La aerotermia, en particular, se ha popularizado por su capacidad de producir calefacción, refrigeración y ACS con una sola máquina y un coeficiente de rendimiento (COP) superior a 3. Estas opciones reducen la dependencia de combustibles fósiles y contribuyen a los objetivos de descarbonización fijados para 2050.

Iluminación y electrodomésticos de bajo consumo

La iluminación representa aproximadamente el 5% del consumo eléctrico de un hogar, pero su optimización es sencilla y económica. La sustitución de bombillas incandescentes o halógenas por tecnología LED supone un ahorro de hasta el 80% en cada punto de luz, con una vida útil mucho mayor. Además, el uso de detectores de presencia en zonas de paso o reguladores de intensidad evita consumos innecesarios y adapta la luz a cada momento.

En cuanto a los electrodomésticos, la etiqueta energética es la herramienta clave para elegir modelos eficientes. Desde 2021, la escala vuelve a ser de la A a la G, y los aparatos de clase A consumen menos de la mitad que los de clase media. Los frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y secadoras con bomba de calor son los que más energía demandan a lo largo del año. También es recomendable evitar el modo en espera o standby, que puede representar entre el 5% y el 10% de la factura eléctrica, utilizando regletas con interruptor o enchufes inteligentes.

Ventilación con recuperación de calor y control inteligente

Una vivienda eficiente debe estar bien ventilada, pero sin desperdiciar la energía del aire interior. Los sistemas de ventilación mecánica de doble flujo con recuperador de calor extraen el aire viciado de cocinas y baños, ceden su calor al aire limpio que entra del exterior y alcanzan eficiencias de recuperación superiores al 80%. Esto es especialmente relevante en viviendas muy herméticas, donde la ventilación natural por infiltraciones no es suficiente y puede generar problemas de humedad o calidad del aire.

La domótica y los termostatos programables o inteligentes permiten optimizar el funcionamiento de todos los sistemas energéticos del hogar. Mediante sensores de temperatura, humedad y presencia, es posible zonificar la vivienda y calentar o iluminar solo los espacios ocupados. Algunas soluciones aprenden de los hábitos de los usuarios y ajustan automáticamente las consignas, logrando ahorros adicionales del 10% al 15%. La monitorización del consumo en tiempo real también ayuda a identificar equipos ineficientes y a modificar pautas de uso poco sostenibles.

Hogarsense.es

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