Lo que comemos, nos enferma y está enfermando al planeta

Nuestra alimentación es la responsable de la cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para combatir el cambio climático, es necesario que consumamos menos lácteos y menos carnes.

Las enfermedades que nos afligen, en su mayoría, nos afectan tanto a las personas como al propio planeta, y el sistema alimentario es responsable ya del 25% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, con proyección de que lleguen al 50% en los próximos 30 años, si no lo remediamos.

EQUO ha elaborado un informe, “Comer bien para vivir mejor: reduzcamos nuestro consumo de carne”, en el que se ha apoyado en un amplio grupo de expertos relevantes como, Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción, Anima Naturalis, AVATMA, Justicia Alimentaria, CECU, la Red EQUO Derechos Animales o el consejo español de Dietistas y Nutricionistas, para marcar pautas y reducir este impacto, reflexionando sobre la industria low-cost de la carne y su afectación a nuestra salud, al clima y al bienestar animal.El eurodiputado Florent Marcellesi, perteneciente a EQUO, ha declarado que… “Comer no solo es un acto fisiológico e individual: es también un acto de gran incidencia social y ecológica. Hoy nuestra dieta saturada en proteínas animales, alimentada por una industria intensiva y low-cost de carne y pescado, tiene profundos impactos sobre el planeta, nuestra salud, otros países y el bienestar animal.

Los datos son claros: si queremos que nuestra dieta sea saludable y sostenible, no debemos superar los 20 kg de carne. Es decir, teniendo en cuenta que una persona en España consume de media 50 kg de carne al año, significa que debemos reducir a más de la mitad nuestro consumo”.

El informe parece dejar muy claro que el consumo de carne en España es excesivamente alto. Se sacrifican tantos cerdos como habitantes tiene el país y tantas aves como habitantes tiene la Comunidad Europea. Por ello, añade que… “Es necesaria una reflexión sobre los impactos de la industria low-cost de la carne en el consumo, y el cambio hacia una alimentación sana, sostenible y respetuosa con los animales”.

Como ejemplo de la reflexión, solo comentar que, según la Organización Mundial de la Alimentación y Agricultura(FAO), la ganadería es uno de los sectores que más impacto tienen sobre el cambio climático, provocando, a nivel mundial, más del 15% del total de los gases de efecto invernadero que emitimos.También hay que constatar que, para la producción de proteínas animales por comparación con las vegetales, se requieren diez veces más hectáreas, lo que provoca graves problemas de desforestación y pérdida de biodiversidad.

Marcellesi insiste: “Si los cultivos comestibles empleados para alimentar a los animales se destinaran al consumo humano, se podría alimentar a 4.000 millones de personas más en el mundo“.

Por ello, EQUO pide a los ciudadanos que “ejerzamos nuestra capacidad como personas consumidoras, apostando por nuestra dieta mediterránea“. Es decir, una dieta que además de ser mucho mejor para el clima, privilegie las proteínas vegetales a las de origen animal”.

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