Crescent Dunes: 1.000 millones de dólares a la basura

Crescent Dunes: 1.000 millones de dólares a la basura

Crescent Dunes iba a ser la mayor planta solar de este tipo en 2011, con una inversión de proyecto de 1.000 millones de dólares.

Crescent Dunes la componen diez mil espejos forman una espiral de más de tres kilómetros de ancho. Con una situación estratégica, en medio del desierto entre Las Vegas y Reno, lo que garantiza la absorción de suficiente calor de los rayos del sol  que hacen girar turbinas de vapor que almacenan la energía en forma de sal fundida.

Grande inversionistas en el proyecto Crescent Dunes

Citigroup y otras entidades financieras invirtieron 140 millones de dólares en su impulsor, SolarReserve. Steven Chu, secretario del Departamento de Energía estadounidense en ese momento, ofreció a la empresa préstamos garantizados por el Gobierno de EE UU, y Harry Reid, entonces senador por Nevada, despejó el camino para que la empresa construyera en terrenos públicos.

SolarReserve está sumida en litigios y acusaciones de mala gestión en Crescent Dunes, donde los contribuyentes tienen invertidos 737 millones de dólares en préstamos garantizados.

A fines del 2020, Crescent Dunes perdió su único cliente, NV Energy, que citó la falta de fiabilidad como el motivo para dejar de demandar la electricidad procedente de la planta.

SolarReserve es una víctima, irónicamente, del éxito de la industria de la energía solar en la última década. Los generadores de vapor en Crescent Dunes requieren piezas personalizadas y un equipo de docenas de trabajadores para mantener la instalación en marcha.

Altos costes de funcionamiento 

Crescent Dunes  comenzo su funcionamiento en 2015, para ese momento  la mayor eficiencia de otros paneles ya había superado su tecnología, que hoy en día está completamente obsoleta: los últimos paneles pueden bombear energía durante décadas con solo un manguerazo ocasional y a una fracción del coste de los de Crescent Dunes. 

Crescent Dunes ha estado cerrada desde abril de 2019 y el Departamento de Energía tomó el control en agosto, según una demanda que SolarReserve presentó en un juzgado de Delaware buscando revertir la expropiación. 

La energía le costaba a NV Energy aproximadamente 135 dólares por megavatio-hora, en comparación con los menos de 30 dólares por MWh que hoy cuesta la procedente de una nueva granja solar fotovoltaica de Nevada.

Los culpables del fracaso Crescent Dunes

Bill Gould, cofundador de SolarReserve que se retiró como su director de tecnología el año pasado, comentaba  «Fue una tragedia de mala gestión», dice

La empresa española ACS Cobra, dice, retrasó el trabajo necesario en Crescent Dunes y diseñó un tanque de sal que tenía pérdidas, paralizando la planta.

SolarReserve culpó igualmente a ACS Cobra en la demanda de Delaware, pero no parece haber presentado ninguna acción legal contra el contratista. Grupo Cobra, la empresa matriz de ACS Cobra, no respondió a las solicitudes de comentarios de Bloomberg.

El Departamento de Energía estima que las pérdidas solo representan 2.9% de sus 28.000 millones de dólares en garantías de préstamos para proyectos de energía renovable.

 

1 comentario

  1. Si no se hubiese roto el tanque de sal caliente que paralizó laplanta esta nota no existiría porque la planta estaría operando de conformidad con el PPA firmado con Nevada Electric.

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